80 AÑOS DE LA GUERRA CIVIL EN LEÓN

Los mineros asturianos abandonan León, que recupera la calma con los militares en orden

Equipo '7 Días del 36' | 19/07/2016 - 22:40h.

Los mineros asturianos abandonaron la ciudad de León a las seis de la tarde con 300 fusiles, 25.000 cartuchos y dos ametralladoras. Los militares han cumplido fielmente las órdenes y la ciudad vuelve a recuperar una cierta tranquilidad; salvo por las quinientas personas que se concentran por la tarde en la Casa del Pueblo y las peticiones insistentes de los líderes sindicales y obreros de que se arme al pueblo. El Gobernador Civil, convencido de que los militares están con la República, vista su profesionalidad al repartir el armamento, cree que no es necesario. Pero una noticia de última hora que llegará en coche al Gobierno Civil provocará dudas sobre el futuro de la calma en la ciudad.

El general Gómez-Caminero, inspector general del Ejército llegó a León sobre las cuatro y media de la tarde y, tras informarse llamando al ministro de la Guerra, resolvió la situación en el Gobierno Civil. Ordena al gobernador Militar, general Bosch, que entregara las armas a los mineros. En esos momentos estaba presente el capitán Lozano, que había sido enviado por el coronel Lafuente del Regimiento de Infantería 31. Los militares del regimiento de Infantería del Cid, en orden entregan a los mineros 300 fusiles, 25.000 cartuchos y dos ametralladoras en las inmediaciones del Palacio de los Guzmanes.

El general Gómez-Caminero les insta a salir con rapidez hacia Madrid. Él sabe que las cosas no andan bien en la península, pero no indica lo que ha escuchado del Ministerio de la Guerra. No quiere alarmar la situación en León.

Un tren de vapor sale de la Estación de los Ferrocarriles del Norte (en el futuro Renfe).
Un tren de vapor sale de la Estación de los Ferrocarriles del Norte (en el futuro Renfe).

En ese momento los mineros, en orden y con rapidez se marchan a la Estación del Norte de ferrocarril. Hay ciudadanos que han tenido miedo porque el vino y las bravatas de los milicianos crecían en intensidad. Otros se preguntaban si terminarían chocando con los militares y la Guardia Civil. La presencia de los mineros asturianos, que no hacía dos años amenazaban al gobierno de derechas de la República durante la Revolución del 34 ha provocado miedo en los burgueses y comerciantes, y euforia en los obreros.

Las dos columnas abandonan la ciudad a las seis de la tarde. La más grande, la de 2.500 milicianos hacia Zamora en ferrocarril, junto a la columna móvil por carretera y otra más pequeña hacia Valladolid para controlar ese flanco y mantener informados a los demás de lo que está ocurriendo. Hay noticias de que la sublevación ha prendido en aquella ciudad, pero no están confirmadas.

El gobernador Civil, Emilio Francés, recibe una llamada del presidente de la Audiencia Provincial (en la foto superior puede mover el medio para ver cómo era entonces y es ahora en 2016), Higinio García, a las seis y media de la tarde. Éste le felicita por su actuación. Emilio Francés le agradece el elogio y le contesta que lo ha conseguido "emborrachando" a la columna minera. Ha querido hacer una broma para rebajar la tensión.

León parece recuperar la calma de golpe. El ex alcalde de León Enrique González Luaces lo definió así: "El Ejército del Pueblo desaparece en minutos. Me ha dado la sensación del encierro de un enjambre".

Los obreros de León comienzan a reclamar armas

Aunque la ciudad recupera cierta calma y los militares siguen en sus puestos, y sus oficiales aseguran al gobernador Civil que están con el Gobierno de la República, las informaciones que se reciben no son halagüeñas. Cada vez hay más ciudades en que los militares se levantan contra ella.

La actividad en la casa del Pueblo es frenética. Unas horas después de que hayan partido los mineros, el alcalde de Astorga telefonea al gobernador Civil solicitándole más armas para los mineros asturianos, que las reclaman. Emilio Francés se niega rotundamente. Lo mismo hace con los líderes obreros y sindicales de la ciudad, que comienzan a exigirlas con más vehemencia. Francés recibe órdenes telefónicas de Madrid para "armar al pueblo", pero duda. Los militares se han comportado con honor cumpliendo las órdenes sin rechistar.

Pide información sobre la Base Aérea de La Virgen del Camino. Le dicen que están cumpliendo las órdenes de Madrid y que esperan más, que por lo demás "sin novedad".

Una imagen de la Casa del Pueblo, que estaba en la Delegación de Trabajo de Gran Vía de San Marcos, frente a la actual Delegación de Hacienda.
Una imagen de la Casa del Pueblo, que estaba en la Delegación de Trabajo de Gran Vía de San Marcos, frente a la actual Delegación de Hacienda.

Los líderes sindicales y obreros no se fían. Siguen exigiendo que se arme al pueblo. Que se abran las armerías de León de una vez. Pero Francés duda.

Habla con de nuevo con el inspector general del Ejército, el general Caminero confirma que el gobernador Militar Bosch está con la República. "A las órdenes del gobernador", repiten.

En el Gobierno Civil el día ha sido frenético. Pero todos esperan que mañana se calmen las cosas, o que se aclaren. Emilio Francés piensa en lo que tendrá que hacer el día 20. Y tiene un plan para controlar la situación. Es consciente de que sin el apoyo de los militares se le habría ido de las manos hacía horas. También recibe noticias de que la Guardia Civil se ha concentrado en Villafranca del Bierzo y que en Astorga, una vez han salido los mineros hacia Zamora, las cosas siguen en alerta, pero en calma.

Una noticia inesperada de Oviedo

A última hora de la noche, cuando las cosas parecían haberse calmado llega desde Asturias un coche turismo al Gobierno Civil de León para que se ponga en contacto con la expedición de mineros y les explique que ya no deben ir a Madrid, sino a Oviedo, puesto que dicha ciudad se ha sublevado.

El 'compañero coronel Aranda' (ahora suena irónico) se ha pasado al otro bando. En cuanto ha tenido noticias de que los mineros abandonaron la ciudad leonesa traicionó al Gobierno. Francés asiste atónito a la información y ordena que salgan en búsqueda de la columna miliciana y les informe de que deben volver a Oviedo cuanto antes. Ahora sí que tiene que pensar cómo conseguir repartir las armas como ordena el Gobierno sin que en León se pierda el orden constitucional. Le espera una noche muy larga.

[Continuará]

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